Quien soy

sergio cuesta

Yo soy el de la derecha, y éstos son mis hijos, Joaquín (el mayor) y Samuel (el pequeño). Seguro que te sorprende que empiece a presentarme con una foto así, al lado de mis hijos. Tal vez esperabas una foto mía en mitad de una boda, cargado con mis cámaras o una foto espectacular en mi estudio rodeado de flashes o algo por el estilo. Pues no, os presento a mis hijos porque son ellos el principal motivo de que trabaje como trabajo y de que haga lo que hago. ¿Y qué tienen que ver ellos en mi trabajo? Todo. Para empezar  he reducido el número de bodas que hago al año a sólo 15, para poder pasar más tiempo con ellos ahora que son pequeños. Tal vez dentro de unos años sean ellos los que ya no quieran pasar tanto tiempo conmigo, pero de momento tengo pensado disfrutar de su infancia todo lo que pueda. Y si para ello tengo que sacrificar parte de mi trabajo y ganar menos dinero, bienvenido sea.

Hay cosas que no se pagan con dinero. El tiempo pasa y no podemos hacer nada por detenerlo… ¿o si?

Cuando tienes un hijo te cambia la vida. Estar enamorado es maravilloso, cuando te casas sientes un nudo en la garganta y a veces hasta lloras… Pero cuando tienes a tu hijo en brazos por primera vez, entonces si que lloras a moco tendido de pura felicidad. Siempre lo digo, y lo seguiré diciendo, mi gran sueño es fotografiar un parto y poder capturar los rostros de los padres cuando ven a su hijo por primera vez. Por medidas de seguridad e higiene es algo prácticamente imposible hoy día, pero creo que se debería presionar en éste aspecto. Me parece un momento muy importante, y es una pena que no haya un recuerdo tangible, para poder llorar a moco tendido siempre que te venga en gana.

joaquin

Éste es Joaquín, el mayor de los dos, el día que nació, creo que se me nota que se me cae la baba, jejeje… Yo tuve la inmensa suerte de estar en paro cuando nació mi primer hijo. Antes había sido autónomo, y la crisis me dejó en la calle. Aun así, digo que soy afortunado, porque durante las vacas gordas me administré bien y conseguí ahorrar bastante. Eso me permitió disfrutar a jornada completa de mis hijos. Antes de fotógrafo yo era diseñador gráfico, y no era feliz. Supongo que cuando trabajas en algo que no te hace feliz y encima eres tu propio jefe, estás condenado a acabar amargado o en la ruina.

Hace unos años fuimos a casa de mi abuela a recoger los regalos de Reyes, y aparcamos en la puerta de un estudio fotográfico que se traspasaba. Quiero pensar que era el destino, que me hacía el mejor regalo, el de la vocación. Fue no obstante mi mujer la que me animó: “Si te gusta la fotografía, y eres bueno en ello… ¿Por qué no te lanzas?” y me lancé. Con los ojos cerrados y sin red. Ella me animó a gastar parte de los ahorros en el equipo, y mis padres financiaron también parte de mi proyecto personal. Y me alegro de haberlo hecho. Profesionalmente hablando, no he sido tan feliz desde que acabé la carrera de Bellas Artes en el 97. Mis compañeros de facultad bien saben que pasaba más tiempo encerrado en el laboratorio y haciendo fotos que asistiendo a clases, jejeje…

samuel

Éste es Samuel, mi hijo pequeño. Es un trasto, pero tiene un corazón tan grande que no le cabe en el pecho. Cuando tenía dos añitos nos tocó ir a urgencias en Albacete porque comiendo cacahuetes uno entero a trocitos acabó en sus pulmones. Una experiencia que no le deseo ni a mis peores enemigos. Cuando estás a las puertas de la UCI justo después de la operación y te dicen que no saben si pasará de la primera noche te rompes por dentro y te das cuenta de importante que es la vida, y de lo estúpido que resulta perderla trabajando. Por suerte todo se quedó en un susto, como cuando con cuatro años saltando en la cama aterrizó con la cara en el suelo y se destrozó la nariz. ¿Comprendéis ahora porqué digo que es un trasto? Pero me encanta cuando estás haciendo cualquier cosa y sin venir a cuento de nada te dice… “¡Abrazo de oso!” y se te engancha en un abrazo de esos que dan gusto.

Hala… ya me he emocionado hablando de Samuel, y creo que me estoy enrollando más de la cuenta. Si quieres conocerme un poco mejor, te invito a tomar un café y charlamos largo y tendido.

Si te has quedado con ganas de saber más cosas de mi, puedes pasarte por mi blog personal, dónde voy publicando cosas que me ocurren, algunos trabajos que no tienen que ver con las bodas, o simplemente textos donde hablo de mi mismo y de mis cosas.

 

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Si lo prefieres, puedes llamarme al móvil 665644782 y hablamos un rato. Y por supuesto, también puedes escribirme a mi email personal info@sergiocuesta.es

Trabajo en cualquier parte del mundo y estaré encantado de atender tu propuesta sea donde sea.

 

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