Las postbodas son un tipo de sesión que a mi particularmente me encantan. Sobretodo porque sirven para disfrutar más del día de la boda. Como suelo decir, hacer unas pocas fotos el día de la boda si no te tienes que desplazar mucho está bien. Pero si tienes que coger el coche, hacer media hora para ir, para estar media hora haciendo fotos, y luego media hora para volver… A mi me parece un error. Yo prefiero (o preferiría si fuera el novio) irme a disfrutar el cóctel con mis amigos y familiares, que a lo mejor ya no los vuelvo a ver en meses o años.

Para esto vienen muy bien las postbodas. Te permiten el lujo de ir a lugares más apartados. Ya no tienes el agobio del tiempo en tus espaldas y te puedes relajar más. Y eso se nota en vuestros rostros y en mi trabajo.