Reconozco que me encantan los castillos. Por eso cuando Angel y Sheila me comentaron que querían hacer su preboda en el Castillo de Belmonte me encantó la idea. Para el que no lo conozca es un castillo espectacular, que además es visitable y se encuentra en un estado óptimo de conservación. La pena fue que hacía un día de perros y entre que el castillo estaba con el horario de invierno y que llegamos un poco tarde no pudimos explayarnos como a mi me hubiera gustado.

Dicen que tenemos cierta tendencia a rodearnos de personas parecidas a nosotros, y que de alguna forma, los atraemos sin darnos cuenta. Cuando conozco a parejas como Ángel y Sheila me resulta mucho más fácil de creer ésta teoría. Resulta curioso cuando llegan a ti personas que comparten contigo gustos musicales, aficiones… Hasta llegar a la coincidencia de repetir el viaje de novios que en su día yo ya hice con mi mujer. En el momento de escribir esta entrada, hace dos días que realicé su reportaje de boda. Y mañana por la mañana me embarco en un avión con rumbo a Roma para realizar su preboda.

Son pocas las parejas que realizan su viaje de novios por Europa. Tengo la costumbre (por cotillear, más que nada), de preguntar a las parejas con las que me entrevisto a donde se van de viaje de novios. Os sorprendería los poquitos que se quedan a menos de tres horas de avión. Supongo que porque creemos que al estar más cerca es un viaje que podemos repetir sin demasiado problema.

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