El vaso medio lleno…

Hasta que he empezado a escribir venía con la idea de haber titulado esta entrada algo parecido a “Londres en obras” o más bien “Nos ha mirado un tuerto”. Porque la verdad es que se podría decir que no tuvimos demasiada suerte con nuestro viaje a Londres para hacer las fotos de la postboda de Oti y Victor. Pero yo no soy de quejarme y mirar el lado negativo, yo soy más bien de quedarme con lo bueno y no hacer demasiado caso a lo malo que nos pasa (a menos que podamos cambiarlo). Si estáis preparando un viaje express a Londres de un fin de semana como hicimos nosotros, dejadme que os haga de guía virtual por unos instantes. Tal vez mi ayuda os pueda servir en vuestra visita. De hecho Oti y Victor se reían porque decían que así daba gusto viajar, con fotógrafo y guía particular, jejeje…

Con ésta ya era la tercera vez que yo viajaba a Londres, y claro, la experiencia es un grado que se suele decir. Nosotros aterrizamos en el aeropuerto de Luton, si vas a moverte desde el aeropuerto al centro del Londres tienes dos opciones. La primera buscar un hotel que se encuentre cerca de una de las paradas del autobus que une el aeropuerto con la ciudad. Si no tienes esa suerte (como era el caso) puedes contratar un servicio de transfer, como hicimos nosotros. En nuestro caso contratamos los viajes con iberotransfers, la ventaja de ésta compañía es que todos los conductores hablan español. Al cambio sale al doble que el autobús, pero si como en nuestro caso tienes que hacer dos transbordos y caminar 10 minutos para ir a la parada de metro más cercana, pues lo agradeces. Es todo un lujo eso de que te recojan a la hora que dices y que te descarguen y carguen las maletas directamente en el hotel.

Pero bueno, no me alargaré demasiado con el tema del viaje, no pretendo hacer una guía de viajes, que de esas tenemos ya unas cuantas dando vueltas por internet y lo mío es la fotografía y no hacer de guía de viajes, aunque podía plantearme dedicarme a ello… igual hago guías fotografiadas, seguro que me hago rico. x’DDD

Reconozco que la última vez que viajé a Londres fue hace unos 7 años, y lo noté muy cambiado. Muchas más medidas de seguridad por todas partes, todo mucho más controlado, y algunos rascacielos nuevos impresionantes. También me extrañó que han privatizado el margen del río Támesis. Al parecer ahora no se pueden hacer fotos a los monumentos desde el paseo del río. No lo entiendo, pero nosotros sin saberlo conseguimos hacer alguna foto bonita que guardar de recuerdo.

Nuestra primera decepción fue al llegar al London Eye, que estaba parado. En teoría estaba en funcionamiento hasta las 20:30 pero cuando nosotros llegamos estaba parado. Al día siguiente si funcionaba con normalidad, de modo que debió de tratarse de algo puntual. Justo en ese momento los comunicadores de mi flash se averiaron. Un inconveniente serio si estás haciendo una sesión de noche. Para colmo de males, descubrimos que el Big Ben estaba en obras (y así seguirá hasta 2022, por lo visto), junto con la parte del parlamento más visible. Alguien negativo maldeciría su suerte, yo por el contrario me consuelo al pensar que como ya era de noche, no se ven tanto los andamios, y pudimos hacer un par de fotos bonitas.

Luego al cruzar a la Abadía de Westminster un amable guardia nos volvió a echar de la puerta… Suelo privado, nada de fotos, se pueden hacer fotos desde la otra acera. Yo no lo entiendo, si vosotros si, os ruego que me lo expliquéis. Total, que al otro lado que nos fuimos, peleando con el flash, con los comunicadores, con los guardias… Pero nadie nos privó del placer de hacer otra foto hermosa.

Y seguimos paseando, por el margen del Hyde Park, el más grande de los parques de Londres, hasta el Palacio de Buckingham… Y al llegar, un montón de barreras, conos de obra que reflejaban el flash como estrellas en la noche. Llegados a este punto me planteé seriamente buscar un ángulo imposible en el que no apareciera ningún cono. Pero al final hice lo contrario, buscar el cono más grande e incluirlo. ¿Por qué? Porque estaba ahí. Porque forma parte de la historia. Dentro de unos años Oti y Victor verán la foto, verán los conos y se reirán al recordar todo ésto. Yo no quiero una realidad descafeinada, quiero la realidad tal cual es, porque es hermosa y porque me gusta. Dentro de unos años recordarán los andamios, las obras, los conos, las barreras, mi flash roto, a los guardias inoportunos y nos reiremos todos.

¿Pero creéis que ahí acabó todo? ¡¡¡NOOOO!!! Llegamos a Trafalgar Square  y estaba la plaza cortada entera. Había un mercado o algo así, y tenían toda la plaza cerrada y vallada. Seguimos caminando, llegamos a Picadilly… ¡¡¡¡Y habían quitado los luminosos!!! Lo más llamativo y representativo de Picadilly Circus y ya no estaba. En su lugar un enorme cartel… En obras. con sus andamios. ¿Pero es que nos ha mirado un tuerto? ¿Pero que broma es ésta?

La cosa podría haber acabado ahí, en una mera anécdota. Salvo que al día siguiente nuestro vuelo se retrasó casi tres horas… Y ahora os preguntaréis si después de todo ésto soy capaz de ver el vaso medio lleno. ¡Pues si! Con todo, considero que tuvimos una suerte loca porque el factor más importante estuvo de nuestro favor. ¡El clima! En Londres llueve mucho, uno de cada dos días. Podríamos haber tenido agua para aburrir los dos días y habernos ido sin hacer ni una sola foto. ¡Siempre positivo! El vaso siempre medio lleno, por favor.

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