Las postbodas en el extranjero no es algo que suela hacer a menudo. Como suele decir el refrán: “Una vez al año no hace daño”. De todas formas, después de la primera siempre suelo decir a las novias que vistan calzado cómodo. Más que nada porque aprovechamos mucho el viaje y andamos mucho, y claro, andar por las calles de cualquier ciudad con unos zapatos de tacón no suele ser muy cómodo.

Bueno, he de entonar un mea culpa por la sesión en París que hice con Daniel y Carmen. Como siempre, avisé a Carmen de que vistiera calzado cómodo… Pero no se me ocurrió decirle nada a Daniel. Solo en el tramo desde el hotel a nuestra primera parada (el famoso museo del Louvre), el pobre Daniel acabó con unas ampollas brutales.

Eso nos hizo cambiar de planes, y lo que iba a ser una larga caminata por los lugares más emblemáticos de París acabara siendo un breve paseo en autobús, visitando solo el Museo del Louvre y la Torre Eiffel.

Post-Pre-Boda en París

De todas formas tengo la sana costumbre, cuando organizo yo el viaje, de reservar una mañana y una tarde. Si la tarde llueve, o hay cualquier cosa que lo impida, siempre nos queda la mañana siguiente. Y si no, pues aprovechamos la mañana para hacer algo de turismo, ya sin entretenernos tanto con el tema de las fotos.

Pero uno es como es, y cuando veo un lugar que me gusta, una luz, o un encuadre concretos no puedo evitar hacer una foto. Por eso lo de la “post-pre-boda”. A ver como llamo a unas fotos de pareja hechas después de la boda, pero vestidos de calle, jajaja…

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