A veces el destino pone en tu camino personas con las que compartes mucho más de lo que a primera vista puedes imaginar. Este es el caso de Ángel y Sheila. Amantes del Heavy Metal (como yo) frikis perdidos (como yo). No debiera haberme sorprendido que su viaje de novios fuera casi el mismo que yo hiciera en mi momento con mi mujer. Un precioso recorrido por la Bella Italia. ¿Y que mejor manera de comenzar su viaje de novios que con una sesión postboda?

Reconozco que me dan mucha envidia. Ellos tendrán las fotos que a mi me hubiera gustado tener de recuerdo. Son además el tipo de pareja para la que me da gusto trabajar. Adoro trabajar para personas que se salen de lo común, que reconocen lo anodino y que se ríen de ello. Para esta sesión nos pegamos una buena pateada, unos 10Km (hubieran sido 9Km si no nos hubieramos perdido un poco, jejeje…)

Para una sesión como esta era preciso dar con una pareja con poca (o ninguna) vergüenza (como yo), porque al caminar por las calles de Roma los italianos aplaudían al paso de la novia y deseaban a los novios buena ventura al grito de “auguri”. Vale que en España de vez en cuando dan la enhorabuena a los novios… Pero no tanta gente. Y nunca me había pasado que al ver pasar la novia se pusieran a aplaudir. Y claro… Más que de sesión estábamos de turismo… o de turismo con sesión… Jajajaja… No lo tengo muy claro. Pero nuestro recorrido pasaba por los lugares más concurridos de Roma (ya veis las fotos). Definitivamente, no era una sesión apta para vergonzosos.

Y terminamos en el Coliseo, con los pies destrozados, pero felices. Y ahora os pongo dos fotos de la mañana siguiente. Estas no son de la postboda. En realidad no son ni de una sesión. Como mi vuelo salía por la tarde, nos fuimos los tres a hacer turismo de verdad, pero ya sin poses… Pero claro, la cabra tira al monte y no pude evitar hacer una foto cuando Sheila dijo: “Me encanta esa máquina de escribir”.

Y para terminar… Una foto que habla mucho de mi mismo y de las parejas para las que trabajo. Soy un payaso, y me encanta trabajar para personas que disfrutan la vida. Que se ríen hasta de si mismos y que viven cada momento como si fuera el último. Me encanta huir de lo convencional, romper las reglas. Porque la vida es para disfrutarla, para reír, para emocionarte, para llorar cuando toca.

 

Otros de mis trabajos favoritos son…