La boda de Jesús y Mari fue realmente intensa. No recordaba cuanto hasta que me he puesto a revisar las fotografías para ver cuales publicar. Una boda de esas que a mi me encantan, con emociones a flor de piel desde las seis y media de la mañana que empezamos con la novia hasta casi las dos de la madrugada que me despedí de ellos entre abrazos y palabras de agradecimiento. Por lo general tiendo a publicar solo unas pocas fotos, pero en esta ocasión me ha costado sobremanera decidir cuales publicar y cuales no. Al final he superado con creces el número de fotos que muestro, pero me parecían indispensables para contar la historia del día.

Emociones a flor de piel

Las lecturas que durante la ceremonia hicieron la hermana de Jesús y la hermana de María Teresa arrancaron lágrimas emocionadas a los novios y sus padres. Yo, escondido detrás de la cámara no podía evitar emocionarme al igual que ellos, porque cuando estás tan cerca de una persona no puedes evitar impregnarte de sus emociones. Estas fotografías son las que desde mi punto de vista dan verdadero valor a un reportaje de boda. Cuando la hermana de María Teresa, emocionada por su propia lectura no pudo contener las lágrimas. Esa parada momentánea entre los aplausos de los asistentes es algo que te pone los pelos de punta y que te llena de emoción.

Risas, risas y más risas…

Porque durante una boda se viven muchas emociones. No solo emociones intensas que te hacen estremecer. También se viven grandes momentos entre risas y carcajadas. Porque una boda es un momento feliz, lleno de lágrimas de felicidad, pero también de diversión a raudales. Y cuando una pareja esta tan loca como yo, sabes que sus amigos por fuerza deben estarlo también. Una locura maravillosa que da lugar a momentos únicos que quedarán para siempre en el recuerdo.

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